Esta vida llena de desdichas.
Y llegaste tú... haciendo de este desastre que suelo llamar vida, el más admirable. Aun recuerdo el sonido de tu voz, ese que con sutileza se convirtió en mi dicha, y la curva de tu sonrisa que le regreso color a mi vida. Ahora se que llegaste dispuesto a transformarlo todo, a entregarte... A amarme como yo no podía. Por esa razón te observo en silencio, cuando distraido juegas con el viento, y pienso que el espacio que me acoge entre tus brazos es un sueño , pues cariño, no me culpes pero en esta vida llena de desdichas me cuesta imaginar que entre tantas almas, la tuya y la mía se encontrarán .