SI DECIDO CONSTRUIR SOBRE MI CEMENTERIO.

Mi amiga siempre tuvo problemas con el amor y parece que todos están acostumbrados a creer lo contrario. Ella se excusa diciendo que el amor tiene un problema con ella, pero no es así, es ella quien toda la vida se ha metidos en problemas por él. Le encanta buscar culpables, unir casualidades y dejar a un lado las causalidades. Odia los reproches hacía su gusto en hombres y bromea en experimentar cosas nuevas cuando se emborracha con una caja de vino un martes por la noche. A mi amiga no le gusta hablar de su pasado, no se lo menciona ni a ella misma y suele evitar los espejos porque dice que son de mala suerte y mirarse en ellos le recuerda lo que cada noche trata de olvidar.

Le encanta enamorarse, es lo que hace a menudo, y no se cansa de eso aunque al final solo seamos ella y yo tratando de reparar su corazón roto. Como ahora, donde intenta mantenerse de pie para cantar una tonta canción que no escuchaba desde que tenía unos 15 años. Esto era lo único que no me gustaba de sus rupturas. Que nadie más la escuchaba, que era yo quien estaba en mitad de la noche, evitando que muriera por una sobredosis o una hipotermia en el mejor de los casos; en el peor, quizás terminaría muerta por desamor. 

— ¿No te cansas de hacer lo mismo una y otra vez? 
— No, no es una carrera además siempre aprendo algo nuevo. — Contestó tan convencida de sus palabras. El brillo en su mirada se reinició por arte de magia. 
— ¿Qué tan segura estas de eso? Esto no es bueno para ti. 
— De esto se trata la vida, de probar hasta encontrar. Además, que mierda es eso de "bueno" mejor vayamos a dar un paseo. 

Se escabulló entre la cocina y tomó su abrigo para evitar el frío impertinente de esa noche. Corrí detrás de ella como su perrito faldero, que más podía hacer, era lo única que no la miraría raro al final de la noche mientras la veía llorar en medio de su ensoñación. Camina a paso rápido como cuando era pequeña y quería escapar de casa, nunca admitió lo mucho que detestaba la oscuridad y como se refugiaba en la soledad del exterior. Siempre ha sido especial, a su manera, pero nadie además de mí se ha quedado para mirarlo. Detuvo su paso cuando vi un anunció brillante y enorme que le hizo rugir el estómago. No lo pensó ni un solo momento y entró sin reparar al restaurante. 

— ¿Quieres por favor detenerte? 
— ¿Por qué? Tengo hambre y quiero esas papas que están ahí. 

Sacó su mejor sonrisa y se acercó al mostrador para pedir la comida que quería. Al pobre muchacho que atendía solo le bastó un segundo para quedar rendido ante lo bonita que era mi amiga y terminó perdiendo parte de su sueldo al darle todo lo que ella quería gratis. Se sentó en una de las mesas más lejos del puberto y comenzó a comer una a una en silencio. Ella odiaba el silencio, pero esa noche le dio un punto y seguido a todo lo que yo creía de ella. En la vida todo tiene un inicio, pero en la vida de mi amiga aun no logró conocer sus finales solo puntos y seguidos que siempre amenazan en volverse suspensivos. Le encanta extender porque no sabe cómo lidiar. 

Terminó sus papas y salió del local sin tan solo dedicarle una mirada al chico que hacia media hora la miraba como si estuviese en presencia de un ángel. Le gustaba tanto la atención, pero una vez la obtenía se desdibujaba de todo lo que una vez la unió con esa fantasía, le encantaba jugar aunque no lograra más que perderse una y otra vez a ella misma. Siguió en silencio y se detuvo bajo la tenue luz de un farol que nos separaba a ambas de la oscuridad. 

— ¿Por qué hay personas que pueden construir sobre cementerios viejos pero yo no puedo tratar de construir sobre mis propios fantasmas? — Y ahí termino su silencio, en preguntas que ni siquiera ella sabía cómo responder. 
— Porque esas personas no le tienen miedo a sus fantasmas, tú en cambio, te has acostumbrados a ellos aun cuando te siguen aterrando como el primer día. 
— Tengo que intentarlo. Puedo ganar mucho, quizás me salve de todo esto. 
— ¿Crees que todavía hay cosas por salvar ahí dentro? 
— Tienes razón, no queda nada por salvar. Hace mucho que decidí que era mejor rendirme, pero un nuevo comienzo nunca esta demás. 
— ¡Anótalo! Nuestro próximo objetivo será: construir sobfe mi propio cementerio

Se lanzó a la oscuridad dejándome detrás. Ya no le temía como cuando era pequeña, pero seguía buscando a la pequeña que dejó perder en ella. Decidí dejar que se fuera, a mi amiga no le gustaban los reproches y yo estaba un poco cansada de solo estar. Ella ya había intentado construir sobre sus fantasmas, solo que en cada construcción dejaba abierta más habitaciones para espectros que una vez estuviesen en ella nunca más se apartarían.

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