¿A DÓNDE SE FUE MI REFLEJO?
¡Para ser honesta! No sé quién te dijo que los cambios
traen cosas nuevas, si eso fuera cierto, créeme que sería la primera mujer
trillonaria en este país lleno de ratas con corbatas, pero ese no es el punto
de nuestra conversación ¿O sí? Permíteme acomodarme, todavía me cuesta hablar un
poco de esto, pero ahora que me has abierto este espacio puedo hacerlo aunque
todavía me parezca la equivocación más absurda de mi vida. Debí haber escuchado
a mi voz interior cuando me dijo que involucrarme con personas de mi trabajo
era una completa pérdida de tiempo, pero, a veces ignoramos nuestros
pensamientos para darle rienda suelta al caballo desbocado que son nuestros
sentimientos. Fue una estupidez, una estupidez que estuvo a punto de cobrarme
todo lo que una vez dije que nadie sería capaz de quebrarme.
Estaba comenzando una nueva vida, conociendo nuevas
personas, dejando atrás una vida que había construido y que por situaciones
tuve que abandonar. Dentro de este nuevo comienzo lo encontré a él, un muchacho
más, una persona que no me generaba el mayor interés en lo absoluto, pero que
con el pasar del tiempo pude darle un nombre… un nombre que me sigue pesando
cuando lo recuerdo, Tadeo. Las primeras interacciones con Tadeo fueron
increíblemente desastrosas, éramos todo lo opuesto a lo que suponía debían ser
nuestras primeras conversaciones, pero, la nubla que su presencia provoco en mi
vida me impidió ver que estaba caminando muy cerca de un acantilado que de la
peor manera me despertaría de mi pesadilla disfrazada de hermosa fantasía.
Me volví su juguete favorito, en esa persona que
llamas cuando te sientes solo y quieres alguna forma de olvidarte de lo
miserable que es tu vida, infectando con tu miseria a alguien más. No halló forma de describirlo, pero si
pudiera hacerlo diría que era como una de estas velas baratas que compras en
una miscelánea, que resplandecen unos segundos con sus incandescentes chispas y
que luego se terminan emanando a su alrededor un pestífero olor a cucarachas,
bueno… creo que así era Tadeo.
Permíteme un momento, necesito respirar…
Tadeo era todo eso que quieres evitar en tu vida, pero
que al mismo tiempo te nublan hasta conseguir lo que quieres. Fueron largos
meses de manipulación, dolor y miseria al lado de una persona que no sabía ni
siquiera quien era ella. Perdí mi reflejo en el espejo, el camino hasta mi
destino, mi amado amor propio por caminar detrás de alguien cuya brújula se
había estropeado hace tanto tiempo. Le entregue cosas de mi vida que no podre
darle a nadie más, y me desconocí a mí misma por hacer que se quedara un poco
más, pero a costo de mi propia salud mental.
Nunca olvidaré la forma en la que vi a mis padres en
su aniversario número 20 y con el interior encendido en llamas, corrí a llorar
deseando con lo más profundo de mí poder vivir algo así, pero que tonta fui al
desearlo junto a una imagen que tenía de él. Esa imagen que me abrazaba en las
sombras, y que aun viendo como su distracción, me hacía sentir en las nubes.
Tarde comprendí que esto debía acabar, pero era imposible salir de donde a
pesar que te duele, te hace sentir bien. Esta cuarentena lo cambió todo, y fue
mi primer paso para la depuración total de esta toxica relación. Fue duro, como
cualquier proceso, pro tuvo un resultado meses después.
Espera, espera… esta es la mejor parte. No sabes lo
bien que me sentí cuando caminando por el mercado, escogiendo los mejores
melones para una ensalada de frutas, divise su figura en medio del caos y mi
corazón no sintió más que vergüenza al recordar todas las cosas que fui capaz
de hacer por él. ¡Me sentí tan genial! ¡Te lo juro!
¿Qué estas esperando? Que te diga que tuve un final
feliz. Madura por favor, eso no fue así, aunque el idiota si me dejo un par de
cosas como que nadie podía decir nada de mí, me quito el interés de tener una
pareja o de entablar algo serio, pero…
A pesar de todo, aprendí que todos nos equivocamos
y que nos debemos ser tan duros con
nosotros por eso. No te preocupes, tú sigue caminando… si no lo sabes ahora,
créeme que pronto hallaras ese camino que te conducirá a tu verdadera esencia
mostrándote que eres más de lo que alguien pueda decir sobre ti.
¿Sigues aquí? ¡Bien! Aprende, este es sólo el
comienzo. Gracias por este espacio.
Eloisa, 19 años,
2019.
Comentarios
Publicar un comentario