A KILOMETROS DE MÍ.

 

¿Sabes que note? ¡Que eres la única persona que me dice que no hablo demasiado! Suelen decírmelo con mucha frecuencia, por es tuve miedo de venir aquí, no quería que pensaras que era una parlanchina ¿No lo crees? ¡Asombroso! Bueno voy a contártelo todo ya. Si, ven… ven.

¿Alguna vez te has puesto a pensar lo cruel que pueden ser las personas? No se dan cuenta que con una simple palabra pueden romper a otra. Tal parece todos conocían eso, excepto mi ex. Nuestra relación no era perfecta, a duras penas lográbamos compaginar, sin embargo eso no era suficiente para que una relación pudiese funcionar. Siempre he sido una persona abierta, y espontanea conmigo misma, pero al parecer eso no era suficiente para el hombre con el que estaba compartiendo mi vida. Era muy difícil saber con quién estaba tratando cuando lo veía, o cuando pasábamos tiempo con otras personas, él siempre fue un chico con bastante personalidades y muy cambiantes entre sí.

Nuestra historia no estaba en su mejor momento, y sus comentarios no hacían más que llenar un recipiente que amenazaba con romperse, ese recipiente era mi corazón. La persona que yo veía como mi compañero, como la increíble vida que parecía tener un futuro, ahora era mi mayor detractor y mi más leal critica. Ya no era la chica divertida, sonriente o atractiva, para él era sólo la aburrida que prefería quedarse en casa para no sentirse humillada o criticada por él. Existen momento en donde debes decidir entre lo que te hace bien, pero te destruye y entre lo que tú crees que te hace mal, pero te sana desde la raíz. En este caso, yo debía escoger entre mi propia salud mental o el amor de una persona que ya no llenaba nada más que su propio ego.

Nuestras peleas se volvieron cada vez más intensas, más duraderas, más incomprensibles dejándome por completo a la deriva. Nunca encontramos solución para ninguna, así que esa fue mi señal para escoger por los dos, y le brecha finalmente se abrió. Tomamos caminos separados muy pronto, él tomo el usual y yo quise tomar algo más. Durante mucho tiempo me sentí como esa lata de cerveza que patean, y patean, y patean; pero nadie es capaz de levantar. Mientras que a él lo veía en la cima, en el lugar más inalcanzable posible. Aquella percepción me atormento la mayor parte del tiempo.

Y te preguntaras ¿Por qué no te fuiste antes, Mariana? Es que amigo, el amor y la cordura nunca han sido amigos.

Mantengo vivo en mi memoria ese 1 de Octubre, no es tan fácil de olvidar, aunque a veces lo parezca.

No es tan difícil deshacerte de todos los buenos momentos, de todas las enseñanzas, y todo lo aprendido junto a una persona que una vez lo fue todo para ti. Extrañarlo no hace las cosas fáciles, pero ahora entiendo que mi vida y permanencia tienen un valor y que yo debo empezar a verlo.

¿No te lo han dicho hoy? Pues déjame repetirlo. Todos valemos, merecemos amor, entender que alguien nos merece, que merece el tiempo, la entrega, y la dedicación. Quédate donde sea reciproco.

Puede llegar cuando menos lo esperas.

Mariana, 20 años, 2021.

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