AQUELLO QUE NO PODEMOS SOLTAR.

En serio ¿Te has preguntando lo mucho que te quiero? Sólo tú eres capaz de arrastrarme a esto. ¡Y no me mires así! Sabes que no soy el mejor orador del mundo. Bueno, ya no importa, cierra la puerta sabes que odio que me hagan perder el tiempo ¿Tienes un mejor sofá? Es hora de que le inviertas a esto querida. Bueno no importa, sentémonos acá ya sé que la próxima vez debo llevarte a mi casa. A ver, pásame el vino, yo lo sirvo. No, no lo toques… Lo arruinas.

Toda esta tragedia comenzó hace tres años, exactamente en el 2018, ambos éramos un par de chicos comenzando de cero. Teníamos un trabajo muy poco agradable, atender a las personas nunca fue lo mío, pero me las arreglaba para hacerlo bien. Yo llegue primero, y Rina llegó después. Nuestra amistad fue casi en el acto, además de que por mi experiencia, tuve que ser su mentor. Aquella felicidad nos duró poco, yo fue ascendido y ella optó por cambiar de trabajo. El mejor comienzo para esta tragicomedia que me encanta llamar existencia.

El tiempo no fue tan misericordioso como me lo esperaba, pero fue lo justo para volverla a traer a finales de 2020 a mi vida. Nuestro encuentro fue increíblemente cósmico, puesto que en medio del desastre y la tragedia causada por el Covid, encontramos la forma de juntarnos en el abrazo más cálido y especial que había tenido en años, y lo digo muy en serio puesto que no soy una persona que le agraden las muestras de afecto. Para comienzos de 2021 mi vida sufrió otro cambio, y volví como jefe en una de las tiendas, teniendo en conocimiento que ella trabajaba allí, pero el pequeño detalle era su novio… Rigoberto, su relación estable.

Abramos un paréntesis para decir que ambos no tenían la relación más sana, y sus discusiones los obligaron a ser separados y cambiados de sedes. Yo nunca he creído en esas mierdas del destino, de astros, o cosmos… pero que bien se sintió cuando casualmente ella fue enviada a mi sede y yo me convertí en su jefe. Sin embargo, ese dulce sentimiento pronto se convertiría en la más agria hiel.

Espera la mejor parte, porque esto está a punto de enloquecer.

Rina y yo éramos muy buenos amigos, la recordaba con cariño, era de mis pocas amigas. Sin embargo, su novio Rigoberto pensaba todo lo contrario. Luego de 7 meses de constante chismes, acusaciones falsas, y rumores precarios la relación de Rigoberto y Rina se vino abajo. Rina quedó desahuciada por su novio puesto que ambos vivían juntos, era forastera, y no tenía más que mi apoyo como amigo puesto que estaba realmente sola.

Ojalá mis penas se fueran tan rápido como salen mis suspiros, pero no es así, nunca supe hasta donde sería capaz hasta que logre descifrar mis sentimientos por Rina. No tuve miedo de protegerla, de hacerle un espacio entre mis brazos, de mostrarme tal cual como soy con ella, a pesar de que estaba jugándole las cartas al diablo. Después de todo, estamos condenados a conocer el infierno del mal amor para ser rescatados por un ángel que a la larga no siempre merecemos. Rina y yo nos volvimos todo aquello que siempre soñé, me volví su protector, su centro, el lugar donde reposar su ser después de un día extenso. Para ese momento no me importaban muchas cosas, como por ejemplo, el hecho de que nuestra relación era prohibida por muchos aspectos.

Nuestro primer beso… nuestro primer jodido beso. Ese día el universo nos explotó en la cara, no te miento, fue como si ella hubiese sido hecha para mí. Sin embargo, esa era una mentira que yo estaba alimentando sin pensar en las consecuencias. De un momento a otro, y sin preverlo, mi vida se volvió una película barata de desamores, venganzas, triángulos amorosos, y amenazas que terminarían de quebrarme lo suficiente como para replantear por completo mi vida. Rina y Rigoberto me volvieron en su marioneta favorita, pero fue Rina quien se encargó de hacer mi vida mucho más mísera.

No… parece que no, uno es incapaz de ver el peligro aun cuando este sentado junto a ti porque el corazón es preso de todo aquello que nos consume hasta dejarnos sin más. Salí de mi zona de confort, abandone mis principios, y me entregue a ciegas a un querer que me costaría mucho más de lo que una vez imagine pagar, pero imposible cuando pensar cuando su cuerpo estaba envuelto al mío y en silencio hacíamos de nuestro amor real. Sin embargo, a las malas tuve que salir de allí, tuve que hacerlo, puesto que ese amor en específico me estaba arrastrando poco a poco a mi destrucción.

No, no he vuelto a ser el mismo si te lo preguntas… Uno nunca sale igual de un amor de esos, por más que lo intentes, siempre tendrás que reemplazar algo, pero lo bueno es que no estoy sólo en el proceso y a mi lado tengo a una persona que espero sea el contraste de esta trágico momento de mi vida.

¡Págame! sé que te harás famosa por mí, sabes que… olvídalo. De cualquier forma, que tu vida este en la mía es más que suficiente para estar agradecido. Gracias por esto, y por dejarme hablar contigo…

Lo único que espero que todo esto llegue a su fin de una vez por todas, y poder dejar ir aquello que a veces no logramos soltar.

Aarón, 27 años, 2021.

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