EL DESORDEN QUE DEJAS.
Nunca imagine que tuviésemos tanto en común, la verdad, me tomó por sorpresa. Sin embargo, déjame contarte que no somos tan diferentes.
Voy a hacerte una pregunta corta ¿Alguna vez te has
preguntado cómo se siente el verdadero amor? Tal vez te tome un poco responder,
pero, a mi me tomó 12 años darme cuenta como se sentía el verdadero amor. Sí,
es mucho tiempo, pero para mi corazón ese tiempo se esfumo como la niebla
matutina al primer rayo de sol. No voy a ahondar en tantos detalles, creo, esta
es la única historia que voy a ser capaz de contar en mi vida. Cuando lo conocí
era joven, tonta, y fácil de atrapar. Vivía un día a la vez, soñando con la
persona perfecta, y un amor de ensueño. No tuve cabeza para cuando él llegó a
mi cambiar mi vida, y a darme entonces eso de lo que ahora te hablo con tanta
seguridad, verdadero amor.
Nuestra aventura fue efímera, un rayo en medio de la
tormenta, un primer resplandor de sol que se desvanece detrás de las grandes nubes,
pero 2 meses me fueron suficientes para darme cuenta que nadie sería capaz de
tocarme la vida como aquel hombre lo había hecho. Mi corazón perdió el rumbo
cuando una tarde él desapareció sin dejar rastro alguno. Se fue, en silencio,
sin dar explicaciones, sin dar un motivo, sólo soltó mi mano para buscar un
horizonte que no fuese el mismo que el mio. En palabras no puedo expresar como
mi corazón sintió aquella amargada despedida, o si así pudiese llamarle, para mí
no fue más que un cruel y predeterminado abandono a todo mí ser. Me tomó años
reponerme de esto, años en donde su presencia y estadía se volvieron intermitentes.
¿Qué que hice? Fácil.
Traté de alejarme de él, pero es imposible cuando el
corazón te pide a gritos que vuelvas al lugar donde te hace feliz. Me tomó
mucho tiempo curarme a mí misma, tratar de pasar el trago amargo de una perdida
sin razón, y vivir con el pensamiento de que aunque aún viviera su vida ya no
me pertenecía. No es fácil, créeme, no es fácil saber que el amor de tu vida está
por ahí afuera, que ya tuviste la oportunidad de toparte con él, y ahora debes
vivir sabiendo que no volverá a ser tuyo.
No te preocupes, estoy bien, o eso quiero aparentar.
Lo cierto es que aunque mi cuerpo ahora le pertenezca a otro, aunque en mi mano
un resplandeciente anillo me ilumine todas las mañanas, y aunque mis labios
sean besados por otros labios que no son los de él. Mi corazón siempre guardara
los secretos que su vida le entregó a la mía.
Si… el tiempo tampoco se detiene, la vida cambia
constantemente de curso, y todo a mí alrededor se vuelve más lúcido cuando su
presencia vuelve a la mía. No, no hay otro lugar que me gustaría estar más que
en sus brazos, pero ya es tiempo de comprender que no es nuestro momento, no es
nuestro amor, y que lastimosamente no es en esta vida donde debemos estar
juntos.
De igual forma, no hay forma de evitar que su
existencia siga desordenando la mía en cada efímero paso fortuito.
Anónimo, ??, ????
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