ALGUN DIA TENDREMOS REPUESTA, CORAZÓN.
¿Y cómo te sientes?
¿Cómo te sentirías
tú?
¿Te has dado cuenta lo que has hecho?
No.
¡Pues deberías! ¿Viste que no estás sola?
Lo sé, pero aún me
sigo sintiendo sola.
Tonterías, eres increíble, más de lo que imaginas.
Mira toda esta gente que has escuchado hoy. Todos están felices porque les
permitiste abrirse y contar aquello de
lo que tuvieron miedo por mucho tiempo.
Ellos son
valientes, personas que demuestran que el corazón siempre está listo para
volver amar, para volver a creer, para volver a entregarse a ciegas.
¿Nos sentamos en la azotea? Hoy la luna se ve
preciosa.
…
Como todos los días desde que lo conocí. No quería hablar de esto, pero escucharlos a todos me animo a hacer lo mismo. Tú nunca te preguntas cuando será el día, o bueno, yo había dejado de hacerlo desde hacía mucho tiempo. Llega un momento en tu vida en donde dejas de ver el amor como algo a desear, y más como algo a contemplar, como algo que miras de lejos y te alegras de que exista, pero también te alegras de que no lo haga en tu vida. Me encantaba la idea cuando era niña, encontrarme en los brazos de alguien y saber que estaba segura allí, y que nadie podría hacerme daño mientras estuviese con él.
Lo nuestro fue rápido, fue eterno en segundos, fue mío
sólo unos instantes antes de que la luna se escondiera detrás de la bruma. No tuve tiempo de procesarlo bien, solo hasta que sentí el fuerte empujón de la realidad lanzándome de nuevo al vacío de la realidad.
Lo recuerdo casi todos los días desde aquel último domingo. Todo ocurrio en una noche, sólo bastó una noche para que el flechazo fuese momentáneo y profundo. Me
gustó sólo al escuchar su voz, y aunque para no asustarle le dije que sólo
estaba para descubrir, una parte de mí ya se había enlazado con él en un plano
que sólo yo conocía. El corazón es experto en enlazarse, y tirarse a lo
desconocido, pues la adrenalina de la incertidumbre lo hace más feliz. Mi
corazón esta acostumbrado a no saber qué sucederá después, que vendrá después del primer beso, de la primera sonrisa, de la primera vez que nuestras miradas se vuelven una. Siempre me dice lo agotado que está de caminar ciegas, esperaba encontrar algo de morada en la paz de sus
cálidos brazos.
Hay muchas cosas que quisiera decir, pero en el silencio se guardan las mejores historias de amor, sin embargo, ¡Dios! Es que tenías que verme en el momento de
nuestro primer encuentro, mis piernas parecían dos gelatinas, y las manos
estaban goteando hasta mi última gota de dignidad. No me atreví a mirarle a los
ojos, no quería que viera ese tonto brillo que se crea cuando estoy en
presencia de algo que me hace realmente feliz. Esa noche me costó dormir, no
podía creerlo, todavía soy incapaz de hacerlo. ¡Pero! ¡Dios mio! ¡Nuestro
primer beso! la felicidad me nubló la vista, y esa nubla me llevó a verlo más
que como una simple persona más en el mundo.
¡Imagina lo que es callar a tantas voces en tu cabeza!
Todas esas que te dicen que todo va a salir mal, ignorar a los demonios del
pasado, sellar con mentiras más mentiras. Me aterraba más de lo que creías,
pero que acto más cósmico el del ser humano de volver a entregarse al amor después
de un profundo exterminio a todo su ser. Somos muy valientes, esto de estar
enamorado no es para débiles, no sabes a lo que te enfrentas una vez deja a
alguien entrar a tu vida. Pero no te importa, no te importa nada desde que ves
la forma en la que rie, en la que te abraza, en la que te besa y prefieres
morir de amor a vivir una vida sin sentido alejada de él.
¿Se lo dijiste?
¿Alguna vez se lo mencionaste? ¿Todo esto que me cuentas?
No, las personas
se asustan ante el rostro de un verdadero querer.
¿Lo querías?
Ahora no lo sé,
pero todo parecía más claro cuando su mano estaba sujeta a la mía.
Debes odiarlo…
Es lo que todo el mundo espera que haga, creo que me
ha hecho bien pasar el proceso sola, a veces el mundo quiere sanar dolor con más
dolor, pero no se necesita ser cruel para ser feliz. Aunque para serte honesta,
me tomara comprender quien era la persona que sin piedad y crueldad decidió por
los dos, que pensó en que yo estaría de acuerdo con su decisión y no me quedaría
otra que bajar mi cabeza para darle paso a todo lo que una vez tuve miedo sucediera. Para este punto siento que no sé con quién estuve por
todo ese tiempo, pero no lo culpo, hay vidas que nunca serán capaces de ser
comprendidas. Así como la mía.
Antes de que me lo preguntes, si lo hago, todos los
días. Al despertar, o cuando se acerca la noche, o cuando ya no hay más que
nubes en el cielo. Lo extraño cada que puedo, en silencio, en medio de los
gritos del mundo, en medio de la caótica existencia que debo cargar todos los
días. Lo extraño, pero esa parte que una vez tuve se fue con él y todos los
recuerdos de ese último día juntos.
¿Lo
esperaras, cierto?
No puedo decirte que no, la vida se trata de victorias
y derrotas, y el tiempo no es más que la suma de todas ellas. El tiempo de él y
el mio tuvo fecha de caducidad antes de que pudiésemos decir que estábamos presentes,
pero está bien, no todo tiene que marchar perfecto para que sea real. Todas las
respuesta que no me dio algún día llegaran, aunque una parte de mi vida volverá a tomar su curso, la otra con poca fe seguirá esperando a
que él y todo lo que una vez me mostró vuelvan a brillar.
Tienes razón, la luna brilla más a la media noche.
Lo sé, desde los
18 años, lo sé.
¿Me vas a decir su nombre?
Si, su nombre…Su
nombre es David, y espero desde lo más profundo que este siendo feliz.
Aria, 24 años,
2021.
14/11/2021.
12:00 AM.
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