UNA Y OTRA VEZ, HASTA QUE SEA LA NUESTRA.
Ojalá el
mundo fuese tan fácil como se ve en las películas, ojalá yo estuviese dentro de
una película, puedo asegurarte que mi vida amorosa sería mucho más fácil de lo
que es ahora. Bueno, tu conoces mucho mejor mi vida amorosa que yo y has estado
presente en cada cabrón que quiere hacerla mucho peor. Sin embargo, hay uno en específico
que a pesar del tiempo y la distancia no me ha dejado hacerle el duelo que se
corresponde. No voy a ahondar mucho en los detalles, para eso estas tú, pero
como quisiera que en el algún momento el universo le haga llegar esta pequeña
dedicatoria que tu y yo nos vamos a encargar de enviar.
Vayamos
al principio, a mi yo de 17 años, con esperanzas, sueño y una gran afición por
el hecho de estar enamorada. Recién culminaba mi etapa de la escuela, alumna
ejemplar, amiga intachable, e hija modelo. Parecía que mi vida estaba perfecta,
y en cierto punto hasta yo lo creí, estaba a punto de cumplir uno de mis más
grandes sueños. Entrar a la escuela de medicina, y convertirme en una de las
mejores doctores del país. Eso eran mis sueños hasta que lo vi a él, hasta que
me topé con el brillo de su sonrisa, hasta que no hubo más en el mundo para mí
que el espacio que él me daba entre sus brazos. Nunca seré capaz de olvidar la
primera vez que me dijo su nombre, la primera vez que escuche su sonrisa, y la
forma en la que él me miró. Como si en el mundo no existiera nadie más que yo.
Fue un
segundo, te lo juro, fue sólo un segundo para que me diera cuenta que aquel
hombre era lo único por lo que quería seguir soñando. Nos conocimos de manera
casual, como cualquier otra pareja regular habría de conocerse, siempre pienso
en eso. Mientras sostengo una copa de vino, y me ahogo en mis recuerdos de esa
etapa en donde creí haber vivido la plena felicidad. En la medicina aun nos es difícil
descifrar cómo funciona el amor, eso es un trabajo más para ti, pero al parecer
tú también te rendiste en comprenderlo. Para nosotros no es más que un par de
reacciones químicas en el cerebro, sinapsis, vínculos y resultados. Nelson
explotaba todo eso de mí, si… su nombre era Nelson, bueno es. Aún no está
muerto, aunque a veces lo parezca.
¿Quieres
vino? No arregla mucho, pero me permite pensar en él sin querer romper en
llanto cada que recuerdo sus labios junto a los míos. A veces es duro, más de
lo que la gente lo suele decir, es duro tener que apartar tu vida de alguien
que de un momento a otro dejó en claro que no había espacio para ti en la suya.
Todavía estoy tratando de lidiar con las secuelas que las decisiones deliberadas
de Nelson me causaron, al fin y al cabo, las tomó el solo sin pensar en la forma
en la que yo iba a sentirme. Tal parece que así funciona en estos días, tomó lo
que quiero y luego me voy cuando lo deseo, y así va y viene… Así lo ha estado
haciendo por los últimos 5 años.
Nuestra
última pelea se trató sobre nosotros, bueno, se trató de sus mentiras con
respecto a nosotros. Ya no me quería ahí, tal parece, ya mi cuerpo, mi
desnudez, mi amor y mi corazón no eran suficiente para él. Ya no era la
chiquilla que le secaba las lágrimas cuando estaba por caer, ya no era la que
calentaba su cama y perdió el control entre sus manos, ni tampoco la que le
calmaba las tormentas internas a través de besos fugaces en el asiento de su
auto. Ya no era nada de ello, puesto que, había otra persona que ya tenía mi
puesto. Y dolió, dolió como si alguien te hubiese disparado en medio de las
costillas esperando ver como agonizas lentamente hasta morir.
Cinco
años han pasado, cinco años de idas y venidas, de encuentros furtivos y cogidas
a escondidas. El cabrón lo sabe, sabe que nunca seré capaz de dejarlo ir, al
igual que se que el nunca será capaz de dejarme ir a mí. Sin embargo, es
momento que yo vuele lejos… de él, de la versión de mí que él creó, de nosotros…
No te
preocupes, estoy bien, tú sigues aquí y eso es suficiente para mí.
¿Nos
vemos mañana a la misma hora? Es que ahorita tengo que terminar esta botella y
llorar unas horas más.
Te
quiero.
Sídney, 17 años, donde no este él.
Comentarios
Publicar un comentario