A ESA VERSIÓN DE NOSOTROS QUE NUNCA FUI.
A veces
no quisiera hacerlo, me siento como un idiota cuando lo hago, pero no puedo
evitar pensar en ella cuando escuchó esa canción que tanto le gustaba bailar, o
cuando cruzó a la cocina e imagino que la encontraré allí cocinando o bebiendo
agua en silencio. Puede que nadie lo diga, pero la peor parte de eso que
llamamos “desamor” es arrancarte de la vida esa parte que la otra persona te
entrega cuando la dejas entrar. No todos somos capaces de desacostumbrarnos de
la persona que creíamos que íbamos a amar por el resto de nuestras vidas,
supongo que esto hace parte también de ella, pero si pueda sólo omitir esta
parte sería mucho más feliz de lo que podría haber sido ahora.
No voy a
extenderme tanto de lo que imaginas, pero quisiera comenzar diciendo que no
todo fue así en mi vida, que yo imagine por un momento que había encontrado a
la persona con la que mi vida tendría un sentido. Imaginaba esa sonrisa todos
los días por la mañana, esa maraña de cabellos siendo mi primera vista cada día
al despertar, y a aquella risa tan contigiosa alegrándome los días cuando todo
parecía perdido. Lo imagine tanto, que no tuve ni una gota de duda cuando
hinque mi rodilla frente a Catrina para pedirle que fuese mi esposa, que se
quedara junto a mí toda la vida. Así de grande e intenso era el amor que sentía
por ella, y que algunas veces siento que todavía me golpea el pecho, pero poco
a poco he logrado comprender que no eso no era amor. Era la idea que yo me cree
de ambos.
Nuestra
relación no fue diferente al resto, yo la amaba, ella decía que me amaba de
vuelta. Yo fui su soporte cuando el mundo se vino abajo, cuando la oscuridad
era lo único que había a su alrededor. Yo fui esa mano amiga que no pides, pero
que está extendida, que espera el momento a que te decidas en tomarla. Con ella
me di cuenta que podía dar más de mí, que podía ser increíble, que era capaz de
vencerlo todo siempre y cuando ella sujetara con fuerza mis manos. No soy de
hablar muchos de mis sentimientos, si pudiese ocultarlos, y lanzarlos lo más
lejos que se pueda lo haría sin ninguna consideración; pero yo estoy repletos
de ellos y que yo quiera alejarlos no hará que estos se vayan.
No sé en
qué momento todo empezó a tambalear, esa parte de mi vida sigue bloqueada, creo
que asumir que todo está por acabar nos hace mucho más vulnerables de lo que
creemos. Ella tenía mi corazón ¿Quién en su sano juicio espera que la persona
que tiene lo más preciado en tu vida se vaya? Claramente, yo estaba cegado por
ese amor que explotó en mi corazón en nuestra mirada, pero esa mirada de la que
me había enamorado por primera vez ya no estaba y tampoco me pertenecía. Fue
justo después de su “Esta relación ya no funciona más” que me di cuenta que
quizás no todo estaba tan bien como yo lo imaginaba.
Quédate
con esto porque te va a servir más de lo que crees. “Cuando la necesidad entra por la puerta, el amor sale por la ventana”.
El hombre
que en ese momento luchaba con una fuerte depresión, con los peores ataques de
ansiedad, y con una imagen totalmente distorsionada de sí mismo no lo
comprendió, pero ahora entiendo tanto de lo que hubiese querido hacer en ese
momento. Me costó mucho tiempo comprender quien era, de que estaba hecho, y
dejar atrás esa imagen que Catrina me dejó de sí mismo cuando decidió otro
camino que no era el mismo en el que yo caminaba.
Si me lo
preguntas, no la odio, por supuesto que no, pero con ella aprendí de muy mala
manera que tanto es capaz un ser humano de dañar a otro, y me gustaría no tener
que toparme con otra persona así otra vez.
¡Traje
una carta, por cierto! Sí, es para mí yo del futuro, dice…
Hola yo del futuro, estamos trabajando para ser
mejores, ten un poco de paciencia… ya casi llegamos, lo estamos logrando.
Joe, 23, el que no quiero recordar.
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