EL TIEMPO QUE ME TOME VOLVER JUNTO A USTEDES.

 

El tiempo pasa de maneras impredecibles, su paso es incomprensible, y aunque lo hace sin pena alguna; algunas veces no es capaz de llevarse muchas cosas que él mismo provoco. Creo que muchas personas antes de mí lo han dicho, el tiempo no cura mucho, pero por lo menos hace de algunos dolores un poco llevaderos. Son muy pocas personas que conocen la forma en la que mi interior realmente luce, que han visto como se ve lo que llevó dentro, y que se han tomado el tiempo para escuchar la historia que después de mucho tiempo estoy dando el paso de hacer pública. Creo que más agradecida no podría estar que tú hayas sido una de las personas que se topó conmigo cuando sentí que no podía más, también te recuerdo, ambas pasábamos por momentos duros en nuestra vida, pero de alguna manera logramos salir ambas de allí.

Comencemos esta historia diciendo que yo fui feliz, estoy feliz ahora, pero hace algunos 10 años mi vida no era más que felicidad. Un hombre maravilloso me había encontrado, había hecho de mi mundo un lugar especial, me había hecho sentir amada y valorada. Nuestro amor era de esos de lo que muy poco te hablan, de esos que parece que habían estado hechos para ti, que habían fabricado a tu medida. Héctor era la mano que quería sujetar todo el tiempo que fuese necesario, era el hombre con el que quería pasar el resto de tiempo de mi vida física, y encontrarlo nuevamente en una vida espiritual si así fuera posible. Nos casamos en una pequeña ceremonia, sin embargo, nuestro amor era lo suficientemente grande para cubrir cualquier otra falencia de vida. Cuando me veas en silencio, cuando me detenga en medio de nuestras conversaciones, o mi risa cese por un momento… créeme que estoy pensando en el momento en donde frente a aquella pequeña multitud dije “Si, acepto” y uní mi vida con esta persona que parecía serlo todo para mí.

De pequeños siempre nos dicen que si desobedecemos, si nos portamos mal, o somos rebeldes nuestro lugar de castigo es el infierno. Sin embargo, a medida que creces, te das cuenta que el verdadero infierno está aquí, que el mundo es nuestro propio infierno, que no hay lugar donde más se reciben castigos que aquí. Mi castigo fue amar devotamente a una persona que con el pasar del tiempo, de las circunstancias y las situaciones, no supo ser fiel a sus palabras. Sin embargo, eso no fue relevante, eso ni siquiera sería capaz de entrar a la escala de dolor cuando un día después de tanto soñarlo, mi primer hijo murió. No hay palabras para describir ese dolor, nunca seré capaz de expresar con palabras escritas o narradas lo que se siente ver morir a la vida que tú misma gestaste, a la persona que amaste incluso antes de conocerla. Sin embargo, al parecer para el universo eso no era suficiente, y por muchos años quise entender los planes de Dios, del universo, de la vida. Al parecer estar tan cerca del infierno no fue suficiente puesto que antes de que pudiese disfrutar de la nueva vida que yo había creado, una segunda muerte me apagó la existencia por completo.

Te preguntarás… ¿Cómo sigues viva después de eso? Por mucho tiempo yo también me lo pregunte, por mucho tiempo en medio de la oscuridad, del dolor y de la miseria por la muerte de mis dos hijos. No tuve cabeza nada más para pensar como carajo seguía respirando, pero encontré la mano de Héctor durante algún tiempo en ese proceso, aunque no fuese por mucho tiempo. Nadie es capaz de predecir los sucesos en sus vidas, ni las veces en la que te probaran, o las veces en las que estas situaciones te fortalecerán. Mi vida había sido apagada tantas veces, en tantas oportunidades, que lo único que esperaba era encontrar alivio en esa persona que se suponía iba a ser mi pilar cuando yo quisiera reposar.

Poco después de lo ocurrido, conocí verdaderamente a la persona con la que me había casado, conocí a ese hombre que prometió de boca para afuera todo lo que yo una vez creí que era verdad. Conocí al hombre manipulador, egoísta y pretencioso con el que había compartido la cama por más de 10 años. Conocí a esa persona que me quitó todo, y al mismo tiempo me culpó de nuestras desgracias. Que me terminó de apagar con sus infidelidades, que me partió a la mitad y terminó quemando todo de mí. Y sin embargo, mi amor continúo ahí mientras el hacía de mí su más divertido festín.  

La separación no fue fácil, sacar tu corazón de algo a lo que lo acostumbraste nunca es fácil, pero el proceso de regreso a ti siempre valdrá la pena. Ahora miro de regreso al pasado y sólo veo a mis hijos, al futuro prometedor que teníamos juntos, a todas esas historias que no pude contarles, pero que en cada oportunidad que tengo le susurro al viento para que ellos puedan enterarse. Ellos salvaron mi vida, y lo siguen haciendo a pesar del tiempo.

Al final, será el tiempo necesario para volver junto a ellos.

Isabel, 24 años, tiempo desconocido.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Opinión/Review: Siempre Bajo La Lluvia.

DONDE TERMINA EL SUEÑO.

LIBRES DE ESCOGERNOS AUNQUE EL MUNDO ESTE LLENO.