LA QUE ESTA EN LAS SOMBRAS.
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Él
siempre me lo recuerda, lo hace como un mal recuerdo, dice que lo primero que
recibió de mí fue una burlesca carcajada cuando a mi lado se me dijo quién era
la persona que nos acompañaba esa tarde. La verdad yo no recuerdo el motivo de
mi risa, probablemente estaba nerviosa, suelo reírme en exceso cuando los
nervios me nublan la razón. Lo hacen todo el tiempo, así que es normal que mi
mejor reflejo sea reírme pata pasar la vergüenza. Esa fue nuestra primera interacción, una
risa que se perdió en el silencio, y unos 3 años más tarde nos encontraríamos
nuevamente sólo para sellar lo que ese primer encuentro marcó.
Corría el año de 2018, estaba en última de
universidad, y recién comenzaba una nueva etapa de mi vida. No estaba pasando
por el mejor momento de mi vida, venia de horribles relaciones y grotescas
decepciones que terminaban con quitarme las ganas de seguir estando en medio de
cualquier relación que involucrase tener algún vínculo con cualquier persona.
Él llego de imprevisto, un fortuito mensaje en Facebook para comentarme que
estaba lanzando una nueva canción. En parte tiene él tiene la culpa de mi odio
a los músicos. Pero ese no es el punto, el punto es como hizo para ganarse mi
corazón tan fácil, sin ningún tipo de problema, de cualquier manera ya lo tenía
preparado para él.
Nuestra
relación no fue una de esas donde todo es color de rosa, donde todo el universo
conspira para que las cosas entre dos amantes se den, nuestra relación estaba
destinada a la muerte desde la primera vez que nuestros ojos se toparon en este
mundo superficial. Suena algo extremo, pero es que mucho me costó entender que
hay personas que no llegan para quedarse, que sólo son una raya en nuestro
destino para hacernos entender a dónde vamos.
K, era su
nombre, sí... Sólo una letra. Él no necesitaba un nombre completo para volver
mi vida un lugar un poco más adorable. Lo nuestro era prohibido, de esos amores
en la sombras, de esos que besas cuando ya no hay nadie alrededor y sólo te
enredas cuando el mundanal ruido ha desaparecido. Yo amaba esa adrenalina que
era estar entre sus brazos mientras nadie nos veía, pero aquel silencio tenía
un costo, y era la realidad de nuestras vidas. Poco a poco la llama de ambos
fue muriendo, el deseo latente de permanecer se fue alejando, y sólo la
costumbre de estar allí nos permitió vivir un poco más de este moribundo
amor. Lo nuestro era una pasión con días
contados, una pequeña distracción del trajín del día a día y de nuestras mentes
turbadas de la monotonía.
Él quería
correr, y yo quería descansar los pies en la serenidad del pasto. Nuestras
vidas no estaban hechas para compaginar, y después de tanto tiempo fui yo quien
decidió dar el paso y volar. No era justo para mí, tampoco lo era para él, no
era justo para ninguno de los dos. El
dolor de mi decisión que persiguió por mucho tiempo, y aunque el pecho cada
noche me ardía de decepción y pena... puedo asegurarles que siempre hay un sol
que logra llenar tu habitación de su esplendor.
Ahora lo
recuerdo con cariño, no se puede forzar lo que no está hecho a nuestra medida,
él sabe que lo recuerdo y que hay una parte de mi corazón que le sigue perteneciendo.
Pero yo
no estaba hecha para ser la chica en las sombras.
Júpiter, 22 años, infinitamente 2018.
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